miércoles, 27 de diciembre de 2006

LA CEIBA DE LOMA DE CABRERA

 Son las siete de la mañana, a lo lejos canta el gallo y los perros ladran anunciando la mañana, un café con casabe y al camino, como cada día hacia la escuela del pueblo, la cual estaba exactamente a dos kilómetros de la casa, es decir había que caminar cuatro kilómetros diarios para ir a ella, y nunca sentíamos ningún deseo de no ir, era una alegría constante esperar la mañana para salir. No había màs de 20 familias en la Ceiba, y todos los adolescentes de la comunidad caminábamos juntos hacia la escuela, a veces algunas peleas, pero siempre hubo armonía entre todos. Recordaré los nombres de las familias de la Ceiba comenzando por la mía que era la casa de doña Naty, la casa de Bautista, la casa de doña Rita, la casa de don Fano, la casa de Luís franco la casa de Moncito, la casa de Aurelio la casa de doña Chea, la casa de Mené, la casa de los Torres, doña Maria y Tití, la casa de doña Fonza, la casa de Ulises, la casa de Marino y Doña rosa, la casa de Anita y José Cava, Compay Torres y doña Filo,
la casa de José y nona, Luís Espinal, la casa doña Vivin, la casa de José Mensa, la casa de Macho Torres, la casa de Diego y familia, la casa de Paco y mas arriba, Vitico Carrasco, quien era el único que iba a la escuela a caballo, esta era la Ceiba de ayer, durante el día la escuela y por las nuches jugábamos las escondidas bajo la luz de la luna, o escuchábamos los cuentos de los famosos personajes de pedro como quiera, pedro cara a cara, pedro montañés, así como también Juan bobo, pedro animal y otros que hoy no recuerdo, todos magistralmente narrados por José Manuel, un genial narrador de cuentos, el cual tenia una gracia natural para mantenernos interesados en cada historia. Aún no había energía eléctrica en la Ceiba, por tanto no había televisión, ni teléfono, ni agua fría. La carretera era una pequeña carretera, camino a Restauración. Recuerdo que en el gobierno de Juan Bosch, mi padre trabajaba en la construcción de esa carretera, yo tenia seis años, esa fue una época buena para los que vivíamos en la frontera y a orilla de la carretera, pues los camiones de Juan Bosch pasaban una vez a la semana y nos dejaban queso, leche, arroz, , es decir comida mucha comida, no fue hasta 1978 al 1986 bajo el gobierno de Antonio Guzmán Fernández, Jorge Blanco y el PRD que llego la electricidad a la Ceiba con Inocencio Franco y Fulgencio Espinal a la cabeza, antes de ese año era duro vivir aquí, el agua la buscábamos en la cañada detrás de la casa, en un manantial que había en el tronco de una gigantesca mata de javilla, pues no había acueducto, la agricultura era la única forma de trabajo y sustento en la Ceiba, mi padrino Hipólito custodio murió el día que Balaguer ganó las elecciones por primera vez en el 1966, su alegría fue tan grande que le dio un infarto, me despertaron los gritos por que el vivía al lado de mi casa y me puse triste porque el era mi sustento económico yo tenia 9 años y era aún su consentido, pero se de muchos anti reformistas Balagueristas que estaban contento de que el se muriera, escuche los comentarios, pero yo no entendía nada de eso, después me enteré que mi padrino era sargento del ejercito en el gobierno de Trujillo por tal razón era tan Balagurista, no era un lugar donde pasaban grandes cosas y las noticias siempre llegaban tarde. Transcurría el tiempo, del dajao a la casa, de la casa a la escuela, de la escuela al conuco, y así sucesivamente. El casabe se fabricaba de manera muy local solamente para la Ceiba y una que otra vez doña Cufín lo llevaba al mercado del pueblo. Mi tío Tito trabajaba lejos de la Ceiba, en un lugar que le llaman masaquito el y su esposa Edilia y mis primos, porque bautista era hermano de mi mamà, vivian al frente de mi casa, a veces se iban todos para masaquito a trabajar la tierra y mi madre se molestaba porque dejaban de ir a la escuela para trabajar la tierra, mas de una vez la escuché murmurar enojada el que esos muchachos debían estar en la escuela en vez de estar trabajando. Mi madre nunca permitió que dejáramos de ir a la escuela, yo soy analfabeta decía, y no quiero ni uno más cerca de mi, así que aquí primero la escuela y segundo la escuela y después hablamos. Éramos nueve hermanos en la casa, seis varones y tres hembras, porque le llaman la Ceiba a este lugar? le pregunte un día a mamá, ella titubeó un poco y luego me dijo, " has visto una mata grande muy grande que hay a orilla de la cañada, allá en lo de benito mentado"? si respondí esa es una mata de Ceiba y es tan antigua, tan antigua, que los primeros moradores le llamaron la Ceiba a este lugar por ese árbol. Esta es una zona fronteriza donde hace mucho tiempo vivian muchos haitianos, luego después del corte en 1937 los dominicanos comenzaron a poblar más este lugar y ya se llamaba la Ceiba. Trujillo quiso blanquear esta zona trayendo gente blanca aquí para que se casaran con los de color de esta comunidad, por eso yo me casé con tu padre que es blanco y yo negra, y así todos mis hermanos y hermanas se casaron con blancos y blancas, era casi una ley aquí que no se casaran dos personas negras. Para esa época no había escuela en la Ceiba y mi padre Toribio Franco donò el terreno donde se construyò la primera escuela de la Ceiba que es ese mismo lugar donde se encuentra hoy y por allí hemos pasado todos los que hemos nacido aquí en la Ceiba. Todos los que tu ves blanquitos, amarillo o jabaos no son de aquí, son forastero traídos aquí por Trujillo, aquí somos todos negro, o descendientes de haitianos o de africanos pero negros. Cada año cuando terminaba el año escolar todos caminábamos en grupo a cumplir la promesa usual a la virgen de Altagracia, todo el que pasaba de curso caminaba aquellos diez kilómetros apié, para luego arrodillarnos a dar las gracias. La Ceiba esta al piè del perico, quiero decir al piè del cerro al cual se le llama perico, porque antes era un santuario de cotorras y pericos y además por la forma que tenia parecida a esta ave. La Ceiba nunca tuvo calles màs que la carretera hacia restauración, ni parque, ni iglesia, club, ni nada, muchas veces lo sentí como un triste campo, donde la civilización aun no llegaba aunque en el suministro natural no faltaba nada, mangos en cantidades, frutales de todos tipos y clases, ríos, vegetación hermosa, y un vecindario bueno que a la hora de comer todos sabíamos que cocinaba cada quien, porque todos se mandaban comidas entre si, era hermosa la armonía en que se vivía con el medio ambiente, pero todos desde que crecían se marchaban de la Ceiba. Había que ir a la universidad, o a buscar otro estilo de vida. Cuanto me hubiera gustado que todos estuviéramos allá en la Ceiba todavía. Cada domingo yo acompañaba a mi madrina rita al cementerio a la tumba de mi padrino, parecíamos los únicos dolientes porque nunca vi. Otras personas visitándolo, sin embargo el día de su muerte hubo allí tantas gente que parecía una concentración del partido revolucionario dominicano con Peña Gómez a la cabeza. Cuando mi madrina Rita se fue de la Ceiba para la capital entonces comprendí que la gente de la Ceiba, casi no moría allí si no que casi todos emigraban en busca de mejor vida, no entendí que mejor vida quería mi madrina, si ella tenia vacas, tierras, frutales y sobre todo una mata de mango mamellitos, una de mango banilejos y una hermosa mata de mango bullitas, era linda su casa y toda su hacienda, pero ya no estaba mi padrino y ella igual que yo se sentía sola. En mi Ceiba querida no había cementerio, había que ir al pueblo para enterrar nuestros muertos, hoy día el cementerio nuevo esta en el patio de la casa de mi madrina, allí lo construyeron, cuanto ha progresado la Ceiba, ahora tiene electricidad, acueducto, teléfono, tele cable, muchas casas y hasta cementerio. Las tardes de la Ceiba eran en el dajao, en el badén, donde se hacia un enorme charco cuando venían las crecidas del río, yo era pequeño pero antes de llegar tenia que pelear con nailon el hijo de Baibina,, esa era una pelea cada semana, si no con bubaco, en las cuales siempre estaba Radames preparando la pelea y recuerdo las maldades de este quien era el mas grande del grupo y creo que el mejor comido, por tal razón tenia mas fuerzas que todos, siempre me empujaba al agua con engaños, si yo no salía me ayudaba a salir con el pretexto de que yo aprendiera a nadar, yo le tenia miedo a la profundidad hasta que tuve que aprender a nadar, yo era el menor del grupo ellos me protegían pero cada intento de querer ponerme igual que ellos yo sentía que estaban tratándome mal, un día hicieron una apuesta de masturbación a ver quien eyaculaba primero, y no me dejaron participar yo era pequeño para eso, además no sabía de que se trataba en realidad. Años después púes una tarde en new york buscando trabajo fuì con un amigo a un club que tenìa una enorme piscina, hice una aplicación y la gerente me pregunto señor Suárez sabe usted nadar, y yo dije si, y ella contesto pues esta usted contratado necesitamos un salvavidas para la piscina, comienza mañana a la diez de la mañana, entonces pensé en Radhames, y dentro de mi le di las gracias una y otra vez, lo que para mi era un martirio en aquella época, resulto ser una gran enseñanza, de la cual viví muchos años en new york.Una tarde, cuando salíamos de la escuela los muchachos de la Ceiba, salimos discutiendo de política, los hijos de Fonsa eran reformistas y los hijos de Naty incluyéndome a mi éramos peredeistas,al momento estábamos dándonos puño felo y yo, éramos dos niños pero doña Fonsa fue al cuartel de la policías y puso una querella, por riña entre su hijo y yo, ella pensó que me apresarían a mi pero el policía que fue a buscarme, astutamente nos apreso a los dos, debíamos tener no mas de doce o trece años, pues nos metieron en un cuarto a nosotros dos solo y al poco rato éramos mas amigos que antes, el miedo de saber que estábamos presos nos hizo olvidar lo demás, pues estuvimos preso dos horas y luego fuimos liberados, ustedes van a volver a pelear preguntaba el teniente, no, no, contestamos unísono, porque si lo vuelven a hacer se quedaran aquí una semana, dos hora me pareció una eternidad, que seria una semana, nunca mas volví a pelear después de salir de la escuela. todo lo que fue la primera vez en mi vida sucedió aqui en la Ceiba, yo nací en la casa a mamà no le diò tiempo de ir al hospital del pueblo, así que simplemente mando a llamar a doña Juanica y ellas dos me trajeron al mundo, creo que muchos de los que nacimos allí en esa zona fuimos partidos por doña Juanica, la mayoría de los muchachos le llamábamos mamà Juanica, lo que pasa que los partos que se dan por la noche no llegan al hospital, entonces doña Juanica venia a la casa. Mi familia por parte de mi madre en este lugar era una familia fuerte, muy fuerte diría yo, influía tanto ese apellido Franco que aùn poca gente identifica a mis hermanos y a mí como Suárez, a pesar de ser casados mi padre y mi madre, hasta en la escuela que sabían muy bien del asunto nos llamaban por ese apellido, FRANCO, mi padre era un allegado a ese lugar por tal razón no era una persona importante, mucho nos costo poder usar nuestro verdadero apellido que era el de nuestro padre, Suárez. Toribio Franco que era el padre de mi madre nació en Loma de Cabrera, y fue declarado en Restauración a principio del siglo veinte que era el municipio hasta 1939 cuando nace Loma de Cabrera como municipio. Èl fue el alcalde de esa jurisdicción por muchos años, yo diría que muchos años antes de Trujillo y casi todo el gobierno de este, era rico, entre èl, Sotero Blanc, José Edén eran los dueños de las tierras de toda la Ceiba, así como Compay Torres. Mi abuelo guardaba el dinero en tinajas, creo que como todos los que tenían dinero en Loma de Cabrera, púes no habían bancos, solamente teníamos que meter la mano y sacar todo lo que el puño cogiera pero una noche nos acostamos ricos y amanecimos pobres, el gobierno hizo una nueva moneda y nosotros ni mi abuelo nos enteramos, se devaluó el dinero, y entonces todo aquel dinero lo cojimos para jugar por que ya no tenia ningún valor, la noticia llego tarde al pueblo. Mi madre viajaba a manzanillo vendiendo no se cuantas cosas para mantenernos, mientras mi padre trabajaba la tierra. La vida era hermosa pero siempre faltaba algo en la Ceiba por lo que había que emigrar, simplemente crecíamos y nos íbamos del pueblo, entonces la nostalgia de haber vivido allí, se queda como una enfermedad endémica pegada a la piel por el resto la existencia de aquel que nació en la Ceiba, en Loma de Cabrera. Frente a las escarpadas montañas azul violáceas de la cordillera central, precisamente en la falda del monte pico de gallo. Había una humilde aldea La Ceiba se llamaba, la cual reposaba en una extensa llanura paradisíaca donde la abundancia frutal era total, donde la hermandad entre su gente era dulce como el dulce mango de las hondonadas, había quietud en la aldea, sin embargo todos sabían que era peligroso adentrarse en la espesura de la montaña, el río hacía recodo en mitad del poblado, sus aguas eran dulces y cristalina, piscina natural de sus habitantes; el patio de la casa de doña María y don Victoriano los cuales vivían allí desde hacía ya mucho tiempo, terminaba en la rivera plana del rió, esta pareja tenían ya diez años viviendo amancebados y no habían procreado hijos; doña María era una mujer dulce, amable, agradable, humana, sensible, vivía en comunión con la naturaleza. Don Victoriano, un hombre de campo, tosco físicamente, pero con gran sensibilidad humana, amigo de todos en la comunidad, muchas veces sentía el vacío de no haber tenido un hijo y cuando unos tragos rebozaban su emoción hablaba de el deseo de tener un hijo; ya doña María había visitado a todos los curanderos de los lugares cercanos, buscando alguna pócima que la ayudara a concebir un niño. Un día llena de alegría doña María anunció a todos que estaba embarazada y aquella noche don Victoriano celebró con todos sus amigos aquella noticia, la comunidad se integró a la celebración con júbilo. Al nacer angelito como todos le llamaron, este se convirtió en la mascota de la aldea, todos querían estar con él todos querían ofrendarle amor y cariño, fue creciendo así, cuidado por todos, en los brazos de todos, bajo la protección de todos, era tanto amor en el que ángel vivía, que cada ves que alguien se acercaba el solo reía y reía nunca un llanto, ni un gemido siempre reía. Un día don Victoriano y sus amigos salieron a explorar hacia la parte alta del monte, por la parte donde nace el río, pudiéndose decir que al centro de la montaña. Angelito aún no cumplía sus cinco años y aún no tenia energía como para andar entre la maleza tantas horas así que unas horas después de tanto caminar se sentaron en mitad del camino el cual bordeaba siempre el río el calor sofocante hizo que don Victoriano y sus amigos se metieran al río a darse un chapuzón, mientras angelito dormía bajo un naranjo en flor; al parecer se olvidaron por un momento del niño, y desde dentro de los matorrales aparecieron enormes perros salvajes que pululaban y vivían en la montaña y se abalanzaron sobre el pequeño, el niño se despertó de súbito, y la lengua, y las barbas de las bestias hicieron que angelito estallara de risa, y el niño reía y reía, el creía que los caninos jugaban con el, los perros lamían su piel y el niño reía y reía, los perros crujían sus dientes y el niño reía y reía, de repente un enorme perro desde la parte de detrás de la jauría se lanzó por encima de los otros decidido a devorar a ángel, pero este solo reía .. Entonces los animales curiosamente se acostaron al lado del risueño y comenzaron a jugar con el, angelito se puso de pie y corría aquí y allá con sus nuevos amigos, pues cuando don Victoriano y sus compañeros echaron de menos al niño ya este no estaba en los alrededores, los perros se lo habían llevado, angelito monto en el lomo de el mas grande de todos y se marcharon hacia la guarida; don Victoriano y sus amigos se asustaron mucho mientras llamaban a viva voz a angelito y buscaron, en los matorrales, en las cuevas, detrás de las grandes piedras, pero nada. Llegó la noche y esta los obligó a partir hacía la aldea, en el camino pensaban como le comunicarían lo sucedido a doña María y a todos en la aldea; pero no hubo forma de ocultarlo y aquella fue una noche de llanto, tristeza, de gritos. Todos el vecindario salió temprano en la mañana a ver si encontraban a angelito el niño risueño, o por lo menos sus restos, y caminaron hacia arriba, y caminaron hacia abajo, y caminaron hacia el sur y buscaron hacia el norte y hurgaron en las cuevas y escarbaron entre las hojarascas, pero nada hasta que al caer la tarde, cansados, hambrientos, tristes, desolados a punto de regresar a la aldea; a lo lejos, en la espesura del bosque se escuchó un aullido intenso, auuuuuuuu, auuuuuu y otro mas como si fuese el aullido de un lobo, auuuuuuuuu y entonces todos corrieron hacia allá pensaron por ahí debe de estar angelito, tal vez se lo han comido los perros, tal vez se lo estaban comiendo y todavía podríamos salvarlo, o que tal vez encontrarían sus pequeños huesos, todas clases de pensamientos pasaban por sus mentes mientras corrían hacia el lugar de los aullidos, al llegar allí sin tomar ninguna precaución, con don Victoriano adelante, una manada de perros se le echó encima y de repente angelito grito ¡papa¡ y los perros como si esta fuera una palabra mágica pararon de golpe, como si hubieran recibido una orden obedecieron y salieron docenas de perros de todos los tamaños y de todos los colores y se posaron alrededor de los visitantes, mientras otros lamían a don Victoriano y a angelito mientras este reía y reía y cada ves que alguno de los aldeanos lo abrazaba angelito reía y reía, y riendo se abrazaba de los perros como si estos fueran sus viejos amigos. Angelito no conocía del dolor, ni de la pena, ni la tristeza, el no sabia del rencor , o el odio, solo conocía el amor porque eso fue lo que le dieron sus padres, doña Rita, doña Minerva, Edília, doña Filó, sus vecinos, los aldeanos y todos aquellos que alguna ves se acercaron a el y el pensaba que el mundo era así, por eso cuando los perros feroces se lanzaron contra él, jamás pensó que era para hacerle daño, si no que aquello también era amor, entonces los canes pensaron que cómo un niño que ellos pensaban comerlo solo reía y reía, por tal razón lo llevaron a la guarida y como si entendieran el idioma humano el jefe de la manada decía a sus compañeros que el amor la risa y la alegría lo vence todo, desde entonces angelito creció en la aldea cuidado y querido por sus padres y los aldeanos y en el bosque cuidado y querido por sus amigos los animales... yo SERÉ lo que yo quiera seré, Porque el sol brilla en mi frente Y su luz expande mi mente, aclarando mi camino voy seguro a mi destino Porque así lo he decidido. Ni un paso hacia tras, soy joven y soy fuerte, ya decidido esta, ya decidí lo que quiero, Puedo tocar el cielo y navegar el universo, viajar en nubes de versos Hacia estrellas de colores y así inventar amores, en cada rosa en cada beso, porque Dios esta conmigo, es mi guía es mi amigo y sus pasos seguiré, con mi corazón amando, abiertas mis manos, dando sin vacilar en la meta, seré siempre solidario y seré lo que seré y así tome el camino por el mundo unas veces andando, otras veces trotando. siempre me decía mi madre, eres un hijo de la luz, y un hijo de la luz es libre, no se encadena, ni encadena a otros, no se ata, y mucho menos ata a nadie, un hijo de la luz, no engaña, ni daña pero no permite ser dañado, vive alerta y activo, es mano abierta, no arrebata, se prepara, lucha trabaja, la gente y el mundo son sus joyas más preciadas, siempre está presto a servir, no exige servicios, no se involucra en escenas de maldad, combate el mal, no discrimina, para el todos somos iguales, sabe que debajo de la piel, todos llevamos el mismo color, un hijo de la luz no maldice, no lleva palabras insulsas en su vocabulario, no es soez, no tiene pensamiento negativo, vive la vida positivamente, un hijo de la luz vive para servir, es líder, orienta a los demás, es creativo, tolerante, enérgico, responsable y como el sol, duerme por las noches y se despierta temprano, vive para la paz, es sabio, sabe mirar al horizonte, no envidia, no es irascible, no miente, no es resentido, obedece, no juzga, es reflexivo, altruista, Dios está presente en su vida cada minuto, no es impetuoso, busca la luz, no acumula por vanidad riquezas, su alma es eterna, sabe que no ha venido a la tierra por tan sólo una vida el hijo de la luz, vive el DIA a DIA, disfruta de las cosas pequeñas, tiene seguridad en lo que emprende, sabe vivir con poco, influye en los demás mas, no lo influye el derredor no necesita lujos para tener su alma llena, no es ególatra, es romántico, ama la buena música, lo espacios al aire libre, el mar, el cielo, el campo, la vida sencilla, la cultura, la belleza, disfruta la poesía, lee los grandes clásicos, puede estar en cualquier lugar sin quejarse de nada, se adapta a las situaciones, no desea lo imposible, no se expone a situaciones estériles proporciona la vida para salvar la de los demás, un hijo de la luz no vive un segundo fuera de control, es comedido, es justo, no sufre por limitaciones, el sabe que es un hijo de la luz, nada le faltara, siente el dolor ajeno y se compadece de los que sufren, busca el remedio a la angustia de los demás, quiere ver crecer la comunidad en la que habita, es fiel a los principios, tierno, no se deja manejar no es manipulador, no impone, no es orgulloso, es capaz de quitar el pan de su boca, para dárselo al necesitado, vive feliz, sabe salir airoso de las adversidades, un hijo de la luz es un hijo de Dios, y aun hijo de Dios no le falta nada. No todos los que viven en la tierra son hijos de la luz, así que alégrate de serlo tu, los hijos de la luz de hoy son descendientes de los primeros habitantes del planeta, aquellas almas sagradas que cual chispas divinas emergieron desde el mismo corazón del padre, con el más sano propósito de poblar la tierra y evolucionar a través de milenios, adquiriendo nuevos conocimientos, nuevas experiencias, en la convivencia humana, y universal para de ese modo volver al corazón del padre, a fortalecer, nuevas almas para seguir expandiendo el reino de los cielos. Vamos despierta eres un hijo de la luz, intégrate a las tareas de vida, de paz y amor haciendo tangible la voluntad de el creador de todo lo que existe en el universo. Levanta tu mirada hacia el cielo y sin mirar hacia atrás toma tu camino, toma la infinita rienda de tu destino y nunca permita que dirijan tu vuelo, comienza a hacerte cargo de ti porque ese aliento llamado vida que inexorablemente aspira, no será mas que un eterno abismo, veras agotado tu tesoro y en el horizonte un eterno cielo gris si permites que alguien dirija tu vuelo, sueña antes de dormir y luego al despertar y tu vida será el más noble tesoro cuando el sol vuelva a brillar. en mis andanzas por el mundo, no notaba que en mis cantares había un alto contenido de la Ceiba y de mi loma de cabrera, estaba presente en todo lo que yo hacia, luego comprendí que yo era loma de cabrera, hecho a su imagen y semejanza. Si pudiera volver a la Ceba, como ayer cuando era un niño, caminar sin parar sus caminos y vivir las noches serenas, contemplar el alba plena de las mañanas de sol volver a sentir el amor de las muchachas puras que eran felices cual ningunas al toque de una flor. ay si pudiera volver a tus montes y tus senderos y cantar en los arroyuelos canciones del ayer, tocar la lluvia al caer, sentir el beso de mamà que anhela tanto mi ser, los atardeceres en los ríos, se alegra el corazón mió de pensar que he de volver. porque yo nací en Loma de cabrera, lejos de la capital a muchos kilómetros del mar, a pocos de la frontera, Precisamente en la Ceiba donde Dios canto al amor Y en cada puesta de sol, Yo aprendía sus tonadas Y en los caminos cantaba a los sueños y a la flor. soñaba poder llegar a los grandes escenarios, a la virgen hice calvario, que me ayudara a tocar la realidad del lugar que siempre había deseado. me fui un día temprano al dejar la secundaria, llevaba el alma cargada, de sueños pa, realizarlos. Pero que podía hacer un negrito de la Ceiba, Pues aunque mucho quisiera Tenia más por vencer, ahora miro el ayer Y pienso en mi locura, sí con tan poca cultura sin nombre, sin apellido, sin relaciones, sin brillo, Podría tocar altura. llegué hasta la capital, cargado de ilusiones, comencé entre canciones, una forma de trabajar, así mismo a estudiar, Y en ambiente diferente, al que viví con mi gente, sin ninguna orientación, fui dejando el corazón, Por caminos divergentes. me fui dejando atrapar de la temida rutina Y perdí la perspectiva Y aunque me pude graduar, aun no puedo olvidar las cosas de esos días, lo dura que era la vida, lo que era un hombre solo, sin nadie y sin apoyo, había que vivir la vida, vivirla no importa como. de nuevo he comenzado a recorrer los caminos los que ya he recorrido ahora con el legado que el tiempo me ha dejado me miro en la experiencia Y hoy llevo la conciencia con cuatro ojos mirando Para no perder las manos Y no extraviar las metas. trabajaba en el hostal que es un hotel de turistas apareció una boricua Y me comenzó a enamorar que me iba a llevar con ella pa Nueva York, que allí estaría mejor Y enseguida me casé pero cuando allí llegué la vaina era peor. Ay Yolanda cuantos amores después de tu amor mi vida, cuantas caricias vividas, cuantos placer y dolores, cuantos sórdidos temores, de no hallar quien me quiera con tu alegría y tu luz Y tu sano corazón, que todavía en mi es canción que llevo como mi cruz y fue lo primero que pude entender al llegar a la capital, contemplando a aquellos que nos han gobernado. Pasaron los días del Trujillato Los días del balaguerismo, y los días democráticos del partido revolucionario y del partido de liberación dominicana, y desde mi punto de vista exceptuando al primero ninguno de los otros fueron gobierno en este país, es fácil gobernar a los débiles pero que difícil ha sido para ellos gobernar a los que han tenido las armas y por ende el poder por décadas, en ves de gobernar a las FF AA y la policía nacional, se han congraciado con ellos haciéndose de la vista gorda y dejándolo hacer todo cuanto les ha venido en ganas, sin control y sin nadie a quien ellos obedezcan, todo se hace entre si, se mandan y se gobiernan uno con otro, por eso cuando los superiores cometen sus fechorías no hay quien los castigue, las fuerzas armadas de la republica dominicana han gobernado a esos presidenticos de una forma u otra y de no ser así, entonces ha sido 50, 50 Y que lastima, que pena que este país aun hoy día siga con una fuerzas armadas podridas por fuera y por dentro, corrupta desde los pies hasta la cabeza y no diré que allí hay gente buena como dicen muchos comunicadores que con paño tibio cuestionan a esa institución, allí el que no es corrupto esta corrompido, porque esta bajo las ordenes de un corruptor, esa es una guarida de ladrones, matones, asesinos, analfabetos y salvajes, traficantes, prevaricadores Soy un hombre afortunado porque tengo dos hermosos pies para deleitarme y experimentar la gran sensación de transportarme de aquí para allá y de allá para acá sentir la gran sensación de pisar el pasto trepar los árboles y correr a orillas del mar sobre la arena de la playa tras de ti mujer que tanto amo. Soy un hombre afortunado porque tengo dos hermosas manos para tomar el pan, tocar la guitarra tomar el lápiz, hacer la más difícil tarea, llevar de la mano a mis hijos y tocar la delicada piel de las mejillas de la mujer que tanto amo. Soy un hombre afortunado porque tengo dos ojos enclavados como dos gigantes lagos en el lugar mas preciso de mi cuerpo; dos ojos que para mí son como rayo de sol que van iluminando cada paso que doy, dos ojos que me permiten leer en cualquier idioma con ellos puedo ver un poco mas allá de mi sombra, disfrutar la hermosura de esos mediodía en que llueve con sol y la hermosa variedad de las flores soy feliz cuando con mis dos ojos, de luceros bajo mi frente, al lado de mis sienes, sobre las mejillas, puedo disfrutar de la sutil belleza de la mujer que amo. soy un hombre afortunado porque me siento vivo porque comprendo que la muerte no es eterna y que la vida es solo un momento antes de la muerte. gracias al cielo por este corazón inmenso que llevo enclavado en el fondo del pecho repleto de amores para la mujer que tanto amo. Era una noche hermosa de abril, era la primavera del 72. La luna parecía una torta de cazabe pegada al cielo…brillaba como el sol, a lo lejos se vislumbraban los primeros rayos del sol que como gotas de oro se precipitaban sobre las copas de los árboles, el Chacuey tenía puesto su sombrero de neblina, como casi todas las mañanas de invierno. Yo ese día me desperté más temprano que nunca, era lunes, era Diciembre, era la Navidad y la Ceiba se vestía con un aire de fiesta así como la gente se volvía fraternal. Don Epifanio García el vecino más cercano a mi casa, un hombre alto de contextura fuerte, amable, conversador, agricultor por herencia y por tradición madrugador. Antes de ir al conuco mientras echaba un conversado, bebía café con mis padres; siempre hablaba de las cosechas, del sol, las lluvias. Pero ese día en su semblante había otra preocupación; entró a la cocina, se quitó el sombrero, se echó a un lado el machete y se sentó a la mesa. Natí, le decía a mi madre, su nombre es Natividad, pero todo el vecindario le llamaba Natí. una mujer morena, alta, voluntariosa, donde todo el mundo tenía pan sobre la mesa y silla para descansar. Fano, como apodaban a Don Epifanio, después de un sorbo de café preguntó ¿y no se enteraron de lo que pasó anoche?, ¡No, contestaron a coro mis padres. ¿qué pasó? recalcaba mi madre, tú sabes que tú eres el primero que llega aquí por la mañana, las primeras noticias llegan contigo. Pues resulta y viene hacer contestó Fano, que como siempre, Antonio burlándose de la gente se cogió anoche con Toñito, entre trago y trago le decía hombrecito, chacotito de hombre, enano, mientras Toñito callaba. Antonio era un hombre grande, fuerte pero muy aéreo en su forma de actuar. Toñito era poco hablador, analfabeto y trabajador como el que más. El cuál como todos, salía el domingo a la bodega de doña María a beberse un trago; sin duda Toñito era motivo de burla de muchos por su corta estatura, su pírrica musculatura y una voz casi de mujer. A las once de la noche exactamente Antonio se para al mostrador a buscar otra botella de ron; continuaba Fano, y como él tenia a Toñito entre ceja y ceja agarró a Toñito por una oreja, le gritó ¡los niños deben estar durmiendo a esta hora! Aquello cambió la faz de Toñito que sin decir palabras sacó de su espalda un puñal que parecía de su mismo tamaño y con toda su fuerza y la furia contenida por mucho tiempo, la desató en el cuerpo de Antonio atravesando lado a lado su pecho. Toñito desapareció del lugar, mientras Antonio caía muerto en medio de la bodega. Doña Nati, este café de hoy me sabe a sangre, porque todavía tengo en la memoria ese charco de sangre en el que estaba tendido Antonio. ¡Eso se veía venir! exclamó mi padre, que hasta ese momento sólo escuchaba. Conocí a Antonio desde chiquitico y desde entonces lo único que vi fueron problemas en ese muchacho. Estuvo preso por apedrear a un policía, le rompió la cabeza a Felo de una pedrada, estaba una vez intentando ahogar a Nailon en el río; y esas son algunas de las cosas que yo recuerdo de Antonio, sin embargo, era un muchacho de aquí, ya era parte de nuestro grupo social, es decir, que hay que preparar, el velatorio. Doña Carmen y Don Quirito son gente muy buena y merecen nuestra consideración; es una lastima que apenas inicia diciembre el luto llega a nuestra comunidad. ¿Cómo estará Doña Carmen? Exclamó mamá, a pesar de lo travieso de Antonio él era su favorito. En ese momento yo con mi uniforme de kaki y mis zapatos de goma, pedí a mamá mi café con cazabe, porque ya era hora de ir a la escuela. Entonces mi madre me abraza y me dice con dulces palabras. Quisiera que nunca pasaras por situaciones como esas, que no sean motivos de burlas los defectos físicos de otra persona, siempre busca realzar sus cualidades positivas y fortalecer el espíritu del otro. noche parecía el día… Los muchachos del vecindario jugábamos felices a las escondidas… Yo me escondía detrás del pilón que yacía acostado detrás de la mata de coco que estaba detrás de la cocina… La algarabía era tal, que parecía el bullicio del juego de pelota los domingos en el play del pueblo, cuando dijimos, ya…para que el equipo contrario comenzara a buscarnos, se escuchó un grito que cortó de súbito todo el esplendor de la noche… Fue un grito como de muerte, un grito espantoso que nos enfrió a todos la sangre… Quedé petrificado, muerto de miedo detrás del pilón… Cesó la algarabía…no se escuchaba nada…y entonces, aquel chillido rasgante se volvió a escuchar una y otra vez, como si el mismo demonio estuviera allí… Quise correr, pero parecía tener los pies atados, clavados al suelo, no podía moverme… Hasta que un tercer alarido me hizo correr desbocado, a la vez había notado que aquel baladrar venía precisamente de mi casa… ¡Soy el Diablo!, ¡Soy el Diablo!, aullaba una y otra vez…y entonces todos corrían hacia allá para enterarse de lo que sucedía… ¿qué pasa? Se preguntaban unos a otros… ¡parece que donde doña Nati se apareció el Diablo! Contestó alguien… Aquellas palabras me enfriaron los pelos, yo apartando la gente entré a la casa y de inmediato a la habitación desde donde provenían los chirridos y estaban mi mamá, mi hermano y algunos hombres, más, tratando de sujetar a Antonia la cual daba saltos como el diablo, que chirriaba como el diablo y que tenía fuerzas como el diablo… Todo estaba roto…las sillas, la tinaja, la cama, y el cesto de tabla de palma que daba a la mata de toronja que sembró mamá… Ninguno de los hombres pudo con ella, ni siquiera todos juntos… el pelo se le trenzó de repente y pedía con rabia y con furia que le buscaran tabaco y ron… Antonia era delgada como mi dedo meñique…era pequeña y no hacía mucho que había dado a luz… era la esposa de mi hermano, el cual, como la mayoría de los allí presentes, no entendía aquel fenómeno… ¡Es verdad que tiene el diablo metió esa mujer, porque de donde saca tanta fuerza este flin flin de gente…! Exclamó mi tío Luís… Y otra vez volvieron a tratar de atarla a la cama…pero que Vd., ella se soltaba fácilmente y seguía lanzando sus espantosos gritos… ¡Soy el diablo! ¡Búsquenme romo y cigarros, sino acabaré con todo aquí…! Pero nadie le daba nada… ¡Eso fue una maldición que le echó su mamá, para que la aleje de su hijo! Susurraba la comadre Damiana a mi mamá…!usted sabe que ella nunca lo quiso para su hija…nunca estuvo de acuerdo con su matrimonio… Era de noche, era la hora en que los gallos cantan… no había más que hacer para someter a Antonia… Entonces, dijo mamá…!Busquen a chichí, ella es caballo de la metreza y tal vez pueda y quiera ayudar… Mi hermano montó la yegua de mi tío Tito que ya estaba descansando después de haber venido de Masaquito, y a la carrera fue donde Chichí quien vivía más o menos a un Kilómetro… Yo tenía diez y seis años, el sueño me vencía en un rincón de la casa, pero con aquellos gritos endemoniados y tanta gente en mi casa, era imposible conciliar el sueño. De pronto escuché el galopar de la yegua que se acercaba, y mi hermano que entraba a la habitación… Dice chichí que ustedes saben que ella está embarazada y que es de madrugada para estar en la calle- y no bien había terminado de hablar, cuando ella estaba parada en la puerta del cuarto… con las manos en la cintura, exclamó… ¿Qué pasa aquí? ¿Qué haces tú aquí?... Hablando con autoridad, refiriéndose a lo que pasaba a mi cuñada… ¿quién eres tú? -volvió a preguntar- ¡Soy el diablo! Contestó… ¡y yo Metresilí, y tu no tienes derecho a estar aquí!... Aquí solo vienen seres con poderes que puedan utilizarlo positivamente a favor de la gente… las fuerzas del mal no tienen cabida en este plano, y menos en esta familia…!búscame una rama de gandulee bien enpajonao, reclamó Metresilí y mi hermano en ese momento llegó Censo con la vara de guandules enpajonao, que le voy a dar una pela a este sin vergüenza que se atreve a venir a esta casa, aquí solo vienen seres con poderes que puedan usarlo para el bien y a favor de la gente, la fuerza del mal no tiene cabida en este plano y menos en esta familia, en ese momento llego censo con la rama de gandulee enpajonao y de inmediato, Chichí se le echó encima y lucharon y lucharon estas dos mujeres… una flaca como el meñique –la otra embarazada… todo lo que quedaba entero se rompió… todos salimos de la casa, porque aquello era una lucha feroz… gritos y alaridos… hasta que al fin Antonia quedó tendida en el suelo llorosa, sollozante y preguntando… ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¿por qué esta gente aquí a esta hora? ¡doña Nati –a mi madre- tengo hambre y mucha sed! Ahora hay que dejar un ser bueno cuidándola, porque su cerebro ya ha sido usado, y es muy fácil que entren seres malignos, o ese mismo malvado, que quien sabe desde cuando la estaba usando para hacer sus fechorías aquí en este plano… Voy a dejar a Anaísa…ella es mi hija…estará siempre aquí, ustedes pueden llamarla La señorita, Antonia será su caballo… Ya era de mañana… nadie durmió en el vecindario aquella noche, Antonia se levantó cantando, silbando constantemente…limpiando y haciendo todo en la casa… Cada noche se levantaba a las doce en punto, y se iba al arroyo que estaba a más o menos medio kilómetro de la casa, y hacia nueve cruces con su cuerpo desnudo en el agua, sin decir palabra… mi madre detrás y ella adelante… y así fueron pasando los días, La señorita lo hacía todo… recogía la ropa sucia y en poco tiempo ya estaba lavada… cocinaba siempre sin sal, lo hacía todo en un tris tras buscaba dinero cuando no había en la casa… eso si, nunca un centavo más de lo que se necesitaba para ese momento… La señorita era tierna y dulce con todos nosotros… nos curaba todas las dolencias, sabía que era bueno para nosotros, siempre decía que nosotros teníamos un poder especial, que nadie podía hacernos daño… Siempre me pregunté para qué quería nadie hacernos daño. Todo cambió. De repente Antonia comenzó a cobrar para consultar a la gente… ya no silbaba ni cantaba… su voz no era tierna y suave… Y un día escuché a mi madre gritarle, -¡Ya deja eso, que ya no eres caballo de Anaísa… no engañes a la gente…! Entonces, esa mañana Antonia se marchó de casa para nunca más volver a verla…dejó sus cuatro hijos, su marido y todo…nunca más volvió… Años después supimos que ella vivía en un barrio de la capital, que tenía un altar en su casa y que cobraba por ayudar a la gente, porque era Caballo de Anaísa… En tanto esté aquí; en la sala de la casa, menos mal que puedo mirarla tantas veces como quiera; estaré sentado frente a ella hasta que se la lleven en las ultimas horas de la tarde. y ¿Qué haré cuando se la lleven y me quede solo? Hacen ya cinco horas que falleció, dos hora que yace como dormida en su ataúd blanco; vestida de blanco con su velo y su corona, es decir, el mismo traje con que nos casamos; no logro entender porqué anoche estaba tan feliz, se puso el traje de bodas de hace cuarenta años, cuarenta años que pasaron como si hubieran sido solo cuatro; se puso el traje y lo modeló por toda la habitación en tanto yo la miraba compartiendo su felicidad desde la cama. Me besó una y otra vez, diciéndome “te querré siempre”. A decir verdad, ella no había cambiado, era la misma de nuestros primeros días; amorosa y dulce, esta noche más que nunca trataba de hacerme recordar momentos felices de nuestras vidas. Yo un poco agotado por el trabajo del día dormitaba mientras ella trataba de impedirlo, luego se sentó a mi lado y me dijo en susurro: me recuerdas la noche de bodas; nos dormimos con todo y ropa por el agotamiento y la tensión de todo el día; hoy lo haremos igual. Entonces sentí que me abrazó, me besó y luego caí en el más profundo sueño. Cuan grande fue mi sorpresa esta mañana cuando desperté entre sus brazos tibios que aún me abrazaban como mimándome, cuidándome; la llamé una y otra vez y no respondió, parecía una virgen dormida; al parecer ella sabía que me dejaría y trató de despedirse de mi anoche con mayúscula alegría, como vivió siempre. cuan fríamente estuve yo ante su noche de despedida. Como podré recompensar tanta felicidad, tanto mimo, tanto cuidado; yo sin ella no soy nada; no sabré como enfrentarme a la vida a partir de hoy. Le pedí a su hermana que la arreglaba, que le dejara el vestido, porque quizás lo que quiso decirme al ponérselo anoche fue que la sepultasen así. Ahora; después de ella ¿Qué puedo hacer? Si con ella todo a muerto; a muerto el cielo, la tierra, el mar y yo me estoy muriendo cada minuto; ahora solo me queda recordar los momentos, los días, los meses y los años con ella, cuarenta años y no envejecimos nada, absolutamente nada y ahora de repente he envejecido cuarenta años; a mi mente vienen los recuerdos de como la conocí, inolvidable serán en mi memoria el día que la conocí y la última noche de su vida, porque para ella fueron iguales de felices. Nunca un lamento, nunca reflejó una pena en su cara, nunca una tristeza, nunca enfermó, nunca una lagrima, nunca nada que me pusiera triste, por eso solo me queda recordar paso a paso nuestras vidas de amor divino, grandioso, majestuoso, el cual lo llevaré en mi memoria y en mi recuerdo. Ante la presencia de la diosa, mis ojos maravillados no quisieron volver a parpadear; ni un instante quisieron cerrarse; sosegar quise el corazón que aceleró su marcha ante tan deslumbrante belleza aquella noche de Junio. La clara imagen de su cuerpo sublime se mezcló con mi pensamiento frágil y mi fuerza fue insuficiente para separarla de mí; la dibujé en mi memoria, gravé su nombre en mi frente y nació en mí la soledad porque comencé a extrañarla. No sospecho la diosa el efecto que su colosal presencia causó en mí, imagino que el fuego que vertían sus ojos me llevó a amarla de una vez. Su nombre el más breve poema de insuperable belleza, la más suave y agradable música que mis oídos jamás escucharon. “FLAVIA INES” divina sinfonía adaptada sutilmente en tan solo diez notas solo diez , las que tantas veces canté junto a la luna aquella noche, y que paz tan infinita experimentaba mi ser al pronunciar mis labios las diez letras de su nombre. Sin darse cuenta la miré mil veces; infinitamente la miré y cada parte suya quedó incrustada en la selva salvaje de mi designio. Como lluvia fresca a la montaña virgen caía su pelo negro y fino sobre sus mensurados hombros, era como un amanecer repleto de coplas de pájaros silvestre su frente blanca dos luceros en el horizonte son sus ojos soñadores, de penetrante mirada de inigualable parpadeo. Sentí un deseo de reverencia bajo el fascinante embrujo de su mirada. Nariz, cejas, pestañas parecían esculpidas por las manos sagradas del hacedor. Sus labios! ¡Ay! sus labios finos, sus labios rojos ¡que delicioso! A lo lejos los besé una y otra vez, su cara de diosa quedó dibujada en mis manos de marinero náufrago. Sus senos ¡Ay! ¡sus senos! Dos pequeñas colinas vírgenes, una en frente de la otra, su blusa era el prado verde que la cubría como un fino manto de seda y lana. Mis ojos tocaron su cintura breve cuando caminaba de un lugar a otro con movimientos serpentinos. Era delgada, esbelta, de perfecta estatura, me presenté y se me mostró con altivez, ante sus ojos sentí que sería yo lo mismo que los otros, es decir: como hombre, uno igual a lo que allí nos encontrábamos, mi presencia no le causó la más mínima impresión, no se dignó en mirar mi cara de poeta recluido en la calida aureola de su imponente presencia. Como la paloma levanta el vuelo se marchó ella sin importarle nadie, como se marcha la tarde cuando la noche se aproxima; aquella noche para ella no fue más que una noche, yo no fui más que una persona, estoy seguro de que nada quedó en su pensamiento de aquel encuentro que para mi fue algo así como una tormenta que todo lo cambió. Su imagen quedo cautiva en mi pensamiento y mi cama se lleno de ella, las ansias me atraparon y entonces me fue imposible conciliar el sueño. La noche siguiente, acaricié la idea de volver a ver aquella forma hermosa de mujer; me lo pedían mis ojos, me lo pedía mi alma, me lo pedía mi cuerpo y me lance a la búsqueda; era necesario verla. Para la fuerza positiva del hombre nada es imposible, muchas veces había leído esa frase, y a partir de ese momento la hice mía. Preparé mi mente, la llene de frases y palabras escogidas, hice un chequeo a mi closet, seleccioné un perfume, lustré los zapatos, limpié la guitarra, todo lo arreglé, ni un detalle negativo quise que quedara. Aquella tarde salí de casa alegre me miraba en las vitrinas de las avenidas, yo era sol de primavera después de una lluvia breve; fui a visitar un amigo que también era amigo de ella. Pensé que era beneficioso tener un amigo en común, mi amigo vivía frente a su casa y desde allí podía verla cada atardecer con su andar de diosa caminar por la casa y hasta escuchar de vez en cuando un cantar angelical que salía de sus labios y desde la casa se esparcía como música celestial por los alrededores. Cada día me sumergía más en el deseo inmenso de tenerla y la idealizaba. Todo lo fui arreglando, poco a poco ya mi presencia no le era extraña porque me veía con frecuencia. Un anochecer de Julio la tuve ante mis ojos, tan cerca estuvo de mi que yo sentía que su presencia me achicharraba el alma; entre frases entrecortadas por el cambio brusco de mis nervios y mi temperatura, dije estas palabras que todavía las recuerdo tal como las pronuncié: “si permitiese usted que mis labios se acercasen a los suyos, en una noche de estas en que la luna brilla más amorosa que en siglos pasados, le garantizó besos eternos”. Ella guardó silencio, no pronunció ni una palabra yo me avergoncé un poco, creí que había sido un atrevimiento pero; aquellas palabras fueron las únicas que encontré en mi empobrecido vocabulario y las dije con mucho sentimiento; salieron de mi como cuando se habla en serio por primera vez. Sin embargo, a partir de aquel día sentí que todo cambio en su forma y manera de verme, desde ese día empecé a sentir que me miraba entendí que ya no le era indiferente, y yo no perdía una sola oportunidad para realzar su originalidad, cosas que siempre le gustan a las mujeres “Que Dios bendiga tu belleza de mujer incomparable”. “Que Dios ilumine tu mente para mañana cuando vuelva a verte tus labios pronuncien mi nombre para decir que me amas”. Pasaron muchos días sin que pasara nada importante en mi conquista, un hombre nunca sabe lo que piensa una mujer cuando uno le expresa lo que por ella siente, sin embargo, yo sentía que lo que ella pensaba sobre mi era positivo, incluso llegué a afirmar que yo le resultaba una persona agradable, que se sentía bien cuando me miraba, cuando me escuchaba cantar. Una noche de fin de Noviembre hice otro acto de atrevimiento con ella, claro esta vez fue un asunto premeditado; pues sin previo aviso llegué a su casa, y allí estaba ella, más hermosa que un medio día de esos que llueve con sol, bella, delicada, sorprendida además por mi llegada, sonriente, con dulces miradas, y yo sentí que era el pájaro cuando llega al nido después de largas horas de vuelo, o mejor el pez cuando lo regresan al río, imposible es quizás poder explicar lo que sintió mi corazón, mi ser, cuando sentí su mirada accidentarse con la MIA. Aquella noche hablamos de todo, sostenida conversación, agradable, cálida y entusiasta, un trago y otro trago que me ofreció no se de que finísimo licor; que bebí con el deseo inmenso de tenerla entre mis brazos, hablamos de todo menos de nosotros, al final salió hasta la puerta a despedirme, me dio su mano fina, sutil, delicada, manos de mujer, de Diosa, suavemente la atraje hacia mi y un beso de gaviota en vuelo puse en sus labios y en seguida me marché, no se si le gusto o maldijo mi atrevimiento, no miré hacia atrás solo camine. Por dentro yo la llevaba conmigo, sus labios se quedaron definitivamente pegados a los míos. Aquella noche más que nunca sentí grande, demasiado grande mi cama, la extrañe como nunca, la deseé como nunca, la adoré como se adora a Dios. Cuan larga fue aquella noche, que distante estaba el nuevo día, más que nunca en mi vida deseé volver a ver el sol, más que nunca quise volver a verla. Transcurrió Noviembre, frío en mi conquista, llegó Diciembre, y no la vi durante los primeros seis días, el séptimo día al atardecer me decidí a volver a entrar a la casa, busqué un pretexto, un hombre enamorado siempre tiene un motivo para ver a la amada; estábamos en Navidad y qué mejor ocasión que aquella para entregarle personalmente un presente por el nacimiento del niño Jesús como es la tradición. Llegó hasta la puerta cuando supo de mi presencia allí. Mis ojos se maravillaron como aquella primera vez, no se como esta molécula de vida hecha carne de mujer podía mantener siempre aquella mirada hechizante, aquella ternura inigualable, aquella dulzura en cada palabra que de sus labios salían, no hablamos más que lo necesario con respecto a mi presente de Navidad, me marché. Dos días después fui a visitar a mi amigo con la intención de volver a verla, pero ella no estaba, sentí un vacío profundo, porque entonces no tenía razón para estar allí aquella tarde, ella no estaba y yo hasta sentí celos y muchos pensamientos confusos pasaron por mi mente; nunca había preguntado si ella tenía alguien a quien amaba, sin embargo, en aquel momento me hice la pregunta una y otra vez y hasta pensé que quizás andaba con él, pero sentí una alegría inmensa, una incomparable alegría y una esperanza profunda cuando Juan Manuel se acercó y me dijo; toma, eso te dejaron y ¡era ella! Ella quien me había tenido en su pensamiento, había dejado con mi amigo una tarjeta de invitación para asistir a la fiesta de Navidad con ella ¡yo con ella! ¡ella conmigo!, ¡nosotros dos juntos!, aquello me parecía mentira, ¡yo con la que para mi era inalcanzable! ¡yo con la que para mi parecía imposible! Y aquel atardecer; di un recital en honor a mi y me aplaudí y me felicité, había dado resultado mi esfuerzo por conquistarla. El doce de Diciembre era la fiesta y aquella noche me vestí como rey, claro iba a bailar con la reina, con la diosa. Estaba impecable, salí a buscarla. Al llegar a la casa noté un detalle importante, no era como las otras mujeres que siempre hay que esperar a que se arreglen; mientras uno como un imbécil, espera solo en la sala o acompañado por alguien que está allí solamente para no dejarte solo, siempre creí que eso era una falta de respeto. Sin embargo, FLAVIA INES , estaba allí esperándome arreglada, más hermosa que una flor salpicada de rocío, imponente su figura y su belleza de diosa, con su vestido rosa de escote pronunciado, de finísima seda y chiflón que me permitía ver esta vez su cuello. Puedo decir que en aquel momento yo era el único hombre importante de la tierra, el más feliz, nadie podía igualarse a mi, todos nos miraban, todos murmuraron, todos vieron aquello como algo increíble, increíble, nunca ella se ha fijado en nadie, en ninguno, nadie calificaba para ella y entonces porqué él; se preguntaba la gente ¡aunque se ven tan bien juntos! Murmuraban luego. Aquella noche no pensábamos en nada, ni en nadie. Bailamos, comimos, bebimos, conversamos de mí y de ella. A la media noche me dirigí al escenario donde se encontraba la orquesta y utilizando mis influencias con algunos músicos que me conocían, pedí que me dejarán cantar, no hubo inconveniente. Cuando comencé todos se pararon a bailar aquel bolero, ella bailó con mi amigo, yo dediqué a ella la canción, al finalizar le dije que la amaba, yo quería que todos supieran que yo la amaba, ella vino hacía mí, y con ternura infinita besó mis labios, sus brazos rodearon mi cuello y sus ojos miraron los míos profundamente, como queriendo expresar una infinita alegría. Queriendo decir te quiero. Jamás en mi vida tendré días tan felices como los que viví con ella, porque aquellos días fueron parte de mi, de mi ser, los palpé, los toqué, los viví de la manera más intensa, nadie me cuidó tanto, nunca nadie trató de agradarme tanto, nunca nadie se entregó tanto a mí. Todos pregonaron que aquello no pasaría del primero de Enero, que esa relación era solo un cuento de Navidad, pero así no fue; otras tantas Navidades nos vieron juntos llenos de amor y de felicidad. Con ella pasé a ser de súbdito a rey, porque fui a partir de aquel doce de Diciembre su omnipotente. En los días subsiguientes no estuvimos separados ni un instante yo no podía estar sin ella, ella no podía vivir sin mí y nos amamos. Nos amamos, en las noches claras de Enero, en los medios días de todos los días, en las medias noches de todas las noches, en el cuarto, en el rosal, en el camino, en el coche, en todas partes. Todo tipo de relaciones en pareja siempre tiene su cuesta arriba y su cuesta abajo; sin embargo aquí no existió nunca la cuesta abajo, este amor se mantuvo siempre cuesta arriba. Fuimos una melodía que se mantuvo siempre al tono. Ella era el paraíso yo su sagrado infierno, aunque debo admitir que muchas veces hice cosas que la hirieron, cosas que de no ser ella una diosa me odiaría por siempre, pero los dioses solo conocen la voluntad del amor, no saben odiar. Si perdonar y cada vez que yo erraba ella me perdonaba. Yo por causas de mis defectos humanos terrenales, muchas veces no me daba cuenta cuando mis energías negativas le hacían daño, más ella todo lo reparaba con la grandeza del amor divino que para mi hubo en su corazón. Yo la amé, sin dudas que la amé, pero aún mis sentidos eran torpes, y me era imposible conocer la grandeza del amor que habitaba en su corazón, no era capaz de hacer un pacto sagrado y cumplirlo porque mi entendimiento era pobre, vulnerable y volátil queriendo alcanzar el Cielo y las Estrellas. Pero así fui yo, vacío lleno de pensamientos estériles, los egos endemoniados del orgullo y la pasión no me dejaron ver más allá de la sombra que proyectaba mi cuerpo. Como iba yo a entender que el que ama ha dejado atrás los ego del odio, del rencor, del orgullo, de la lujuria, de la ambición, etc., y Yo era poseedor de ellos. Yo la amé, pero cuantas limitaciones hubo en mí. Y ahora ya nada puedo hacer para decirle que la ame siempre…que la amare siempre. A mi Amado Padre Querido padre: mucho antes de cumplir mi primer año de edad me bautizaron en tu nombre, desde entonces he escuchado de ti y te he amado con idolatría, con la misma fe, con que me enseñaron a amarte; que tu hiciste el cielo y la tierra, que construiste los mares, los ríos y las montañas, que sembraste los bosques, nos diste la vida y pusiste todo cuanto necesitábamos para vivir felices y en armonía según tus mandamientos, todos como tus hijos buenos. Me dijo un día mi madre que éramos esencia de tu esencia, que por ser tu hijo podría considerarme uno como tu, también me dijo que a ti te gustan los buenos actos de tus hijos, que no te gusta el rencor, ni el odio, ni el alcohol, ni las drogas ni la violencia, que no te gusta que tus hijos hagan la guerra, que maten a sus semejantes; todo esto lo escuché de niño, hoy me doy cuenta que todo lo que tu no quieres es todo lo que sobra y falta lo que tú quieres que sea, parece como si no tuvieras poder sobre tus hijos. No quisiera jamás ofender tu nombre, porque aún sin haber visto jamás tu cara, porque no creo ser digno, te amo con el recuerdo profundo y sagrado de mi madre en su afán de mantenerme cerca de ti, y esperar siempre tu voluntad. He crecido en edad, hoy veo más claro tu mundo que es mi mundo aunque el velo que me separa de ti se oscurece cada vez más, pero, he podido notar desde mi pequeña estatura espiritual que tu voluntad es la opulencia en el sentido más profundo de esa palabra, pero reina la miseria sobre el planeta en el sentido mas amplio de la palabra, tu voluntad es el amor y reina el odio, tu voluntad es el bien, y reina el mal, tu voluntad es la perfecta salud y reinan las enfermedades, entonces pienso en ti amado padre y me pregunto: ¿Quién eres, donde te encuentras, que haces por tus hijos, ,para qué nos diste la vida? Para que se aniquilen entre sí? ¿Por qué no enfrentas con tus hijos buenos los males de la tierra?, a veces creo que no nos quieres ¿Dónde están los ángeles del poder y los querubines y serafines, santos y maestros que son los mediadores entre tú y los hombres, ¿Dónde está tu poder para redimir a los hombres?, se que no soy quien para cuestionarte, pero soy tu hijo y a veces me creo con el derecho de hacerte unas preguntas. Pide y se te dará, y he pasado mi vida entera pidiéndote por lo menos la bendición y nada, sé justo si quieres feliz y la justicia me ha hecho prisionero, no matar, y ni si quiera me he sido capaz de quitarle la vida a una cucaracha, a mis años he violado muchos de tus mandamientos por ignorancia, por omisión o tal vez conscientemente para sobrevivir, pero he sabido pedir perdón cuando he blasfemado, porque pienso que soy hijo del sol y la tierra y que soy simplemente un accidente del universo, aunque con esto no niego tu existencia y me adecuo a tu epopeya recogida a través de los tiempos por los hombres que comercializado con el miedo, sojuzgando así a otros. Yo seguiré amando la historia de tu existencia y seguiré siendo justo y bueno para mi paz, y si en algún rincón del universo, en alguna de tus lujosas suite, en tus celestiales palacios te glorificas, Amén, mas no me dejaré contaminar de tu indiferencia, tus hijos sucumben en la tierra. La casa azul al final de la calle, grande y solitaria, con su pintura ya vencida por el tiempo y sus maderas carcomidas por las polillas, triste y oscura aunque rodeadas de otras casas esta se ve desolada, infecunda al fondo de mi calle . Todo gira alrededor de esta casa en este pueblo en especial en esta calle, siempre hay un,,, mas allá de la casa azul, al lado de la casa azul, antes de llegar a la casa azul,, eso es por la calle de la casa azul, y así sucesivamente, en esta casa no hay mas alegría que la que ponemos nosotros cada noche, cuando bajo la luz de la lámpara del frente de esta casa azul jugamos al pisa cola, hasta antes de las diez cuando desde nuestras casas comienzan a llamarnos por que es la hora de ir a la cama. Porqué tanto misterio alrededor de esta casa? me preguntaba yo algunas noches cuando me tocaba correr por el patio oscuro y escabroso donde se sentía un ambiente pesado, un aura saturada de soledad, de vez en cuando se veían por las rendijas de la casa unos ojos negros, grandes y avejentados, cargados de tristeza que se perdían en la distancia y en el tiempo como pidiendo silencio, la situación de la casa azul a todos le pasaba desapercibido pero a mí, aquello me estaba calcinando por dentro, por saber el porqué del misterio de la casa azul al final de la calle. Así que un día abordé a mi madre de manera avispante. Ah. la casa azul, doña Rosa ya con sus cuarenta y tantos años, se llama doña rosa? Pregunté, si contestaba mi madre mientras continuaba, hace mucho tiempo cuando todas crecíamos aquí con la adolescencia en los labios, los padres de rosa murieron en un fatal accidente, ellos eran personas muy adineradas y era una pareja muy unida trabajaban juntos y siempre estaban juntos, rosa era su única hija, después de ese accidente ella cayó en una terrible depresión, ella quedo sola completamente sola, Rosa era la mas bonita de todas nosotras, tenia muchos pretendientes, y un hombre que era su mas ferviente admirador era el doctor cabrera el cual la sacó con su inteligencia y con medicamentos de aquella situación en la que se encontraba y volvió a renacer bella y contenta, ella se enamoro de el locamente yo digo que ella encontró en él, el apoyo que había perdido al perder sus padres y aquel romance era como de novela, se adoraban, el era un hombre elegante, alto, fuerte, interesante, cualquiera de nosotras hubiera caído en sus manos, yo lo se, él tenia todo lo que una mujer necesitaba para ser feliz, pero lo que no se sabia era que el doctor era un hombre casado, como el venia a este pueblo de lunes a viernes a su trabajo toda su vida familiar pasaba inadvertida, pero un día, como todo en la vida, todo se supo acerca de su doble vida y desde entonces rosa se encerró en su casa y en su corazón, cerro las puertas de su vida a todo el mundo y nunca mas nadie la ha vuelto a ver excepto juanita que le hace algunas cosas, en la casa y en el mercado, muchas veces traté de cuestionar a juanita sobre la vida de rosa allí encerrada, pero esa es peor, esa tiene candado en la lengua. El doctor cabrera venia todos los días por las tardes y se sentaba al frente de la casa a hablarle, a pedirle a rogarle perdón, pero ella nunca lo perdonó, nunca le abrió la puerta, por las noches le traía serenatas, pero ella jamás abrió sus puertas. Sin embargo he sabido por todos en el pueblo que el doctor cabrera ha enviudado hace unos meces, el no ha venido mas por aquí desde hace un largo tiempo, como ellos se querían tanto quien sabe el la busque nuevamente. Aunque ya de eso hace más de veinte y cinco años, talvez ella vuelva a salir de ese laberinto emocional donde permanece metida. Porque aparte de que el es el único amor de su vida, tiene todo el dinero del mundo, y ella será la reina de las mansiones que el posee, porque el tampoco tiene a nadie que yo sepa que se interese por sus bienes, muchos sirvientes eso si. Rosa no sabe cuando llueve, ni cuando sale el sol, ella no sabe cuando florece el jardín, ni se imagina lo que ha avanzado el mundo ella construyó su propia prisión y se encerró para siempre. Nosotros seguíamos noche tras noche bajo la luz de la lámpara en frente de la casa azul, para mí ya no era extraña la casa ni lo que pasaba en su interior, porque se le tiene mas miedo a lo desconocido que a lo que se conoce. Pero y este será el final de la vida de doña rosa? Me preguntaba yo, Una persona que vino al mundo a sufrir sin saber nada, sin conocer nada, dentro de mi, yo tenía la corazonada de que ese no era el desenlace de la vida de doña rosa, y así fue. Una tarde cuando nos disponíamos a comenzar nuestro juego de cada noche, la calle comenzó a llenarse de carros caros, de gente elegante, de música, regalos y todos paraban frente a la casa azul, nosotros estábamos en embelezo antes tal novedad en nuestra calle, mas tarde llegaban el doctor cabrera elegantemente vestido y el juez del pueblo, con su libro de registro civil el las manos, se abrieron paso entre la multitud, alguien abrió desde afuera una de las puertas del frente de la casa, la cual cedía fácilmente por el deterioro en que se encontraba, entraron a la casa, todo estaba en total orden dentro no era lo mismo que afuera, todo estaba limpio y cada cosa en su lugar. La gente comenzó a posicionarse, las mujeres, preparaban refrigerios mientras otras ayudaban a arreglar el pulpito desde donde el juez haría la ceremonia, aun nadie había visto a doña Rosa, mientras el doctor cabrera hablaba en voz alta como si estuviera recitando pidiéndole una ves mas perdón por lo sucedido años atrás y pidiéndole fervientemente que se casaran ese mismo día, ella no respondía todos estaban en un hermético silencio esperando la voz de Rosa, una respuesta a la propuesta suplicante del doctor cabrera, pero nada. Pasaba el tiempo y la gente comenzaba a impacientarse, las muchachas hacían brindis y nosotros sentados en la acera de enfrente esperando el desenlace. Las habitaciones de la casa estaban en el segundo piso, las escaleras, viejas pero limpias estaban esperando, como todos los presentes, que subiera el doctor cabrera o que bajara Rosa, el Juez seguía lentamente ojeando el libro sobre la mesa, en su paciente espera, cuándo la puerta del cuarto comenzó a abrirse pesadamente, todos miraron hacia arriba mientras el silencio se apodero de la casa, doña Rosa se asomó a la escalera, y todo se ilumino as su derredor, estaba mas linda que una estrella, brillante como el sol, sin una sonrisa en sus labios, pero había dulzura en su mirada, vestida de blanco como si estuviera esperando este día con su vestido de boda sobre la cama juanita le seguía detrás, comenzó a bajar la escalinata y el doctor cabrera corrió a encontrarla y en mitad de la escalera se fundieron en un abrazo largo como los años perdidos, la gente irrumpieron en un corrido aplauso, mientras ellos permanecían abrazados. caminaba despacio y cansado por un largo camino sin curvas, el cual estaba cubierto de un asfalto blanco, muy blanco. Los árboles a mí alrededor se veían hermosos y frescos, en vueltos en un verde intenso. Caminaba, sin embargo en mis adentros sabía que no iba a ningún lugar, cada vez más el camino era más largo. Ante mí, a orillas del camino, vi un árbol de naranja, me dirigí a él y me acosté a su sombra, el suelo bajo el naranjo estaba tapizado de flores que de él caían. Lo cual para mí fue una hermosa sábana blanca, en la cual caí en un profundo sueño casi de inmediato. En mi sueño vi como todo se llenaba de luz bajo el naranjo, a la vez que tres hombres muy grandes y muy fuertes se acercaron a mí. Ya no estaba sobre el suelo, sino como suspendido en el aire, entre el suelo y las hojas de árboles que me rodean. Al pararse junto a mí, parecían seres gigantes y me veía muy pequeño a su lado, el color dorado intenso y brillante de sus trajes, casi me cegaba. Uno de ellos tocó mi frente con su mano, como invitándome a seguirlos. Había una noble ternura en una sonrisa, una dulzura en sus palabras que me hicieron sentir como un niño ante ellos. Seguí sus pasos y en segundos, aquel camino que me parecía tan largo, quedó atrás, y al momento estábamos en la meseta de una alta montaña donde había una casa grande de estilo colonial rodeada de grandes árboles y muchas flores desde allí podía ver multitudes por grandes llanuras alrededor de ella montaña, uno de ellos me señaló un pequeño pozo, del cual el agua azul cristalino salía a borbotones y se deslizaba en finos hilos abajo. Ellos llenaron sus manos con esta agua y la echaban en mis manos para que bebiera. Bebí tanto y con tanto placer, aquel sabor tan sublime que cerré los ojos para saborear mejor, pero cuando los volvía a abrir, ellos ya no estaban, entonces, un camino ante mi, por el cual yo veía aquel árbol de naranja cubierta flores blancas y bajo su sombra mi cuerpo despertándose. Rasgó el sol el manto de la noche, la cual de súbito se alejaba como si sintiera temor ante la imponente luz que se esparcía como una llamarada gigante abrazándolo todo. Los pájaros entonaban su canto matinal, hoy alborotados, como si quisieran anunciar algún acontecimiento, la gente comenzaba a adentrarse en sus querellas del diario vivir, cada uno sumido en sus creaciones y en su vana manera de ver la vida. En el pueblo se sentía una atmósfera pesada, diría yo que algo desconocido se respiraba en el ambiente, hoy no es un día como todos los días. Los franco la estirpe master del lugar, una familia amorosa, dulce e infinitamente generosa, desconocedores de la avaricia y la maldad, amantes y dadores del bien, respetuosos de la vida y del amor, ellos eran los dueños del patrimonio en este pueblo, dueños relativamente, porque todos sabían que la fortuna de los francos era riqueza de todos, El señor franco trajo al maestro de la escuela, el medico y el sacerdote, el conocía la felicidad y quería que todos fueran felices, que todos entendieran la vida, el quería que todos fueran buenos, que todos alcanzaran su propia estrella. El señor franco cumplió ya sus cincuenta años, pero, hay en el una elegancia natural y permanente, siempre vestido de blanco hasta para andar a caballo, tez trigueña, cabello sobre el hombro, ojos negros como la noche, grandes y de mirada profunda, le respetaban, por su confianza, y su bondad, el era como padre de todos. Doña Emilia, diez años menos que el y tan parecido uno al otro, en lo físico, y en lo espiritual, tenían una belleza misteriosa, como si los años no pasaran por sus cuerpos, siempre juntos ella y el siempre sonrientes, siempre amorosos con todos, era un amor tan sutil que a su derredor se podía sentir en el corazón, veían un hijo en cada niño del pueblo Un día invitaron a todo el pueblo a una solemne ceremonia en la ermita de la casa bellamente decorada en el fondo del patio, pintada de un color rosa pálido llena de luces de colores, todos en un profundo silencio tomados de las manos, reverente el sacerdote subía los tres peldaños de la pequeña escalinata que daba a la puerta del oratorio y con autoridad y reverencia invocaba la luz a medida que se materializaba en los candelabros. Después de encendida la luz el sacerdote desciende cediéndole el paso a la señora franco que con humildad se dirige al padre todo poderoso pidiéndole humildemente, con amor y respeto, por la paz, el bien, la iluminación y la salud de todos en el pueblo. El hijo menor de los franco, era el gran amor de todos, y este día era su cumpleaños se llamaba príncipe, el cual era la mascota querida por todos, crecía con una belleza extraordinaria, de el emanaba una divinidad interior que todos se sitian atraídos y con muy corta edad empezó a hablar con sabiduría. Era día de la celebración de sus doce años había mucha gente en la casa y príncipe hablaba, yo soy y seré un producto moldeado por todos ustedes, si seré bueno esta será su obra, así como si seré malo, mi personalidad lleva y llevara mucho de ustedes De ustedes depende si me extravió en el camino, porque solo el sendero de ustedes he caminado y lo que soy hoy no es mas que una copia fiel de lo que he vivido con ustedes, la vida es la misma para todos, aunque lamentablemente no todos somos lo mismo ante la vida, muchos no entendían desde donde el había llegado a esta conclusión, había una persona con la cual príncipe pasaba muchas horas, el tío Antonio el cual era un asiduo lector de la filosofía esotérica, y de los grandes sabios, al parecer el tío Antonio estaba introduciendo a príncipe en el camino de la luz. Frecuente encontraban a príncipe en actitud meditativa y contemplativa en lugares solitarios Tenia un amor especial para la naturaleza, había sublimidad en el trato a las plantas y a los animales, tanta que lo transmitía a los demás, ante el los compañeros no podían intentar matar animales, o hacerle daño a las plantas, un día le dijo al tío Antonio que le gustaría tener un corazón de mujer, porque? respondió el tío, pues para tener la sensibilidad que tienen ellas para amar las rosas, el canto de las aves, la lluvia, el agua al caer por las cascadas, los amaneceres y enterrar en un hoyo bien profundo las armas, el odio, el rencor, y el orgullo,,,bueno pero para eso no es necesario tener un corazón de mujer , o acaso crees que solo las mujeres son sensible ante la belleza, le contestaba tío Antonio simplemente deja crecer el amor en tu corazón y ama tanto hasta que te olvides de ti, sirve a todos y a todo hasta que tu luz sea un faro gigante, que alumbre el camino de los demás en tu andar en este largo camino que es la vida, en este camino encontraras personas, que te romperán el corazón a través de sus acciones, rechazos, orgullo, egoísmo, envidia, algunos se alegraran cuando sufras y sufrirán si eres feliz, perdónalos, perdónalos, mil veces perdónalos, y pide a dios por ellos, pide iluminación para sus mentes, porque ellos son tu oportunidad para crecer, no juzgues a esta gente ellos no saben lo que hacen, debes saber que la gente no esta en el mismo grado de evolución,, el sol sale para todos pero no en todos brilla igual, príncipe escuchaba tranquilo como absorbiendo cada palabra con cada fibra de su corazón, la vida es un tropel de circunstancias causales afectan directamente al individuo. Si te mueves en la vibración del amor, la paz, el bien, la positividad, tu vida será prolifera y vivirás en la abundancia, porque lo igual atrae lo igual, si el amor atrae el amor, el odio atrae el odio, La belleza de tu pensamiento atrae a tu mundo la belleza que te rodea, no basta con actuar bien, sino pensar bien. Príncipe era ya un adolescente, con cualidades extraordinarias para la música y las artes, tenia una voz privilegiada, vivía siempre en la abundancia, todos querían que el fuera feliz, era empeño de todos y el lo era, creo que por su forma positiva de ver el mundo y como es de todo aprendido lo igual atrae lo igual. El vivía con los pies sobre la tierra y su cabeza mas allá de las nubes.

2 comentarios:

escarlin dijo...

waaaoo no te conozco y no tengo idea de quien eres, pero escribi en la ceiba en la web y me salio lo que escribiste y me detuve a leer, yo vivi varios anos de mi ninez en la ceiba, soy nieta de una de las personas que mencionas...

yary dijo...

leo esto y ya siento que viví en aquellos años donde todo era diferente. me siento mas que orgullosa de haber nacido en aquella comunidad llena de vida, amor, paz y armonía. aunque en el día de hoy ya este mas urbanizada (poblada). aun allí habitan algunos troncos que ayudan cada día a fortalecer las ramas que hoy van creciendo. muchísimas gracias por esta reseña tan productiva y memorial. aunque soy una de esas ramas que creció de unos de esos troncos y que aun no abandono este paraíso en el que nací y el día en que lo haga la llevare conmigo como buena agradecida.